Llevaba veinte minutos mirando el reloj del banco en la avenida Bird, en Miami, cuando mi tío Ramiro seguía ahí, en la fila tres, charlando con la cajera
En 1921, en un cuartucho de la policía secreta de Tokio, un hombre de treinta y un años esperaba sentado con las manos cruzadas sobre un maletín de
Me llamo Ramón Islas, tengo cincuenta y un años y trabajo instalando aire acondicionado en Corpus Christi, Texas. Mi hermana Yolanda fue la que cuidó a mamá los
Marisol Ontaneda llevaba veintiocho años cocinando en restaurantes de Union City, Nueva Jersey, y desde que se jubiló pasaba las mañanas probando recetas nuevas: flanes, tamales de otras
Marisol tiene sesenta y ocho años y vive sola en un dúplex de la calle Alvarado, en Boyle Heights, desde que su esposo murió hace cuatro años. Su
Me llamo Rubén Castillo, tengo cuarenta y un años y desde hace catorce trabajo en el mismo taller mecánico de Pilsen, en Chicago, que fundó mi suegro, don
—¿Es usted David Fuentes? La voz de mujer al teléfono sonaba insegura, como si hubiera marcado el número tres veces antes de atreverse a presionar el botón verde.