Santiago apagó el carro frente al edificio de tres pisos en East Los Ángeles y se quedó un rato con las manos en el volante. El aire entraba
Daniel nunca supo por qué guardó la dirección en el bolsillo de la camisa. Siete años después, el papel estaba amarillo, doblado en cuatro, con la letra de
La camioneta Ram avanzaba a paso de tortuga por el camino de tierra. Las ramas de los enebros rasguñaban los costados y el polvo se pegaba al parabrisas
A las dos y media de la tarde, con el sol pegando duro sobre la calzada, Leonardo Saldaña miró el tanque de gasolina y suspiró. Menos de un
El sol ya estaba cayendo cuando pasé el letrero verde de Deming. Apagué la radio. La troca, una Silverado 2007 llena de polvo, brincaba sobre la terracería. En
La aguja del Silverado marcaba ochenta millas por hora en la carretera 58. Atrás quedaban Bakersfield y sus hileras de almendros. Adelante, el desierto de Nuevo México y
La operadora del 911 preguntó si alguien quería meterse a la casa. Yo solo susurré: «No, señora. Tengo once años. Y ya estoy cansado de ser el único
El piso estaba frío, pero no era un frío cualquiera: era ese frío húmedo que sube por el cemento desnudo donde el linóleo se había despegado como una
Yo no soy de meterme en líos, pero el escándalo de Chispa lo vi desde mi grúa, así que les cuento lo que sé. Trabajo de noche para
La primera vez que lo vi, yo estaba regando los maceteros al pie de la estatua, en la placita que está frente a la iglesia de San Cristóbal.