Sombra, el Traidor
—Eres un maldito traidor, Sombra. Ricardo se lo dijo una tarde de domingo, tirado en el sofá y viendo cómo el gato negro, enorme y lustroso, saltaba la
El día que mi hijo me llevó a un asilo sin saber que era mío
Nunca voy a olvidar el sonido de la llanta de su camioneta sobre la grava del estacionamiento. Era un jueves de octubre, de esos con cielo gris en
Amigo
Se sentó en la banca de cemento que daba a los columpios vacíos, con la espalda pegada al respaldo oxidado, y soltó el llanto que llevaba tragándose desde
Dos gatos en una sola jaula me enseñaron que el amor no se divide, se multiplica
Dos gatos en una sola jaula El olor a desinfectante y el eco lejano de los ladridos se desvanecieron por completo en cuanto crucé la puerta del refugio
Un ladrido que lo cambió todo
— ¿Y el perro, Valeria? ¿No te lo llevas? Andrés hizo la pregunta con la voz más tranquila que pudo sacar, viendo cómo ella arrastraba dos maletas hasta
Dijo que yo era un sofá viejo y se fue con sus tacones altos
—Entiende, Alejandra. Contigo me siento como con un sofá viejo. Cómodo, seguro… pero cero emoción. En cambio Valentina… ella es como unos tacones de aguja. Pura chispa, pura
El día que llevé mi gato al pet shop
y la vida me devolvió algo que no sabía que había perdido Nadie lleva un gato en brazos a una tienda de mascotas de la Calle Ocho. Y
O ella o yo. Y el departamento es mío
Entré al departamento cerca de las once de la noche de un jueves de abril. Todavía llevaba el portafolio en una mano y el cansancio de diez horas
No era mi llave, no era mi cuarto
Metí la llave en la cerradura por cuarta vez y nada. La maleta me pesaba un montón y el pasillo del edificio olía a frijoles recalentados de la
La noche que el hospital se convirtió en salón de baile
Carmen se asomó al pasillo del séptimo piso y vio globos dorados rebotando contra la puerta de la habitación 714. Eran las siete y media de un sábado